miércoles, 17 de julio de 2013


Si tuviera una rosa, cogería sus espinas y cosería con ellas las llagas de mi alma errante. Arrancaría uno a uno sus pétalos y con ellos taparía cada fisura causada al cometer un error. Si tuviera esa rosa, aspiraría su aroma para disipar cualquier atisbo de maldita nostalgia de lo que pudo ser.  Tomaría su tallo empuñándolo como mortífera daga y amedrentar así a los fantasmas del pasado que  rondan la noche oscura. Si, si tuviera una rosa haría algo más que admirar su color, pintaría con ella los castillos encantados donde viven mis sueños.

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