domingo, 15 de septiembre de 2013



Y va y me dice el menda:



- Cariño (siempre somos cariños...) me gustaría hacer el amor contigo, ¿quieres tú?.

Yo atónita, me quedo mirándolo y achicando los ojos le sugiero..

- Mejor tenemos sexo ¿no?.

El "cariño" arquea las cejas sin comprender

- Cielito (ahora soy cielito), es lo mismo, te tengo muchas ganas y me muero por hacer el amor contigo.

Dios, dame paciencia...

Aguantando un resoplido pienso de qué modo se lo explico para que lo entienda

- A ver, chavalote.. - saco mi actitud más maternal- no es lo mismo hacer el amor que tener sexo. Hacer el amor es tener relaciones sexuales con la persona que amas, de ahí el nombrecito - aclaro - que se le da: "hacer el amor". Y por si no lo has pillado, que yo sepa entre nosotros no hay amor, en cambio el tener sexo son relaciones sexuales con alguien con el sólo sientes atracción sexual - le miro fijamente - cosa que si hay entre nosotros. Así si te apetece tendremos sexo, pero no nos engañemos, que no será hacer el amor...

Aquí el maromo me mira como si se me hubiera ido la pinza, me coge de las manos y me atrae hacia él.

- Entonces qué?, lo hacemos o no lo hacemos...?

Levanto la mirada al cielo y me dejo achuchar con santa paciencia.

- Si hijo, si hagámoslo..



Nada, siempre lo mismo, se niegan a llamar al pan pan y al vino vino. Te piden "hacer el amor", pero cuando una está dispuesta a dar "amor", el colega se acojona y te dice que sólo era sexo. ¿Entonces, en qué quedamos?.....




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