domingo, 15 de septiembre de 2013

Comiéndome la bola (para no variar)




Son las 00.09, y estoy sola en casa, escuchando a Ryandan, no está mal, es música relajante y me pone algo ñoña.


Estoy a gusto, tengo casi todo lo que necesito y quiero, digo casi, porque nunca se debe una conformar, siempre se puede mejorar. Sin embargo, en ocasiones veo muertos... (nooo, es broma, jeje, es que me lo he "puesto güevo"..), pues eso, en ocasiones siento como si se me estuvieran escapando los años que me quedan, somo si se fueran directamente al cubo de basura, sin reciclaje ni nada.


Analizo que es lo que me produce tal desazón, echo una ojeada a mis espaldas a ver que se me ha quedado pegado ahí detrás que me puede provocar un lastre innecesario... nada, o al menos, nada que me afecte. Miro mi presente, y bueno, no es el que yo hubiera soñado, pero es el que tengo, que sin ser malo, tampoco es bueno. Es simplemente el que vivo e intento dignificar con mi mejor voluntad. Me decido a aventurar el futuro y me acobarda soberanamente, no por nada en concreto, sino por cuantiosos sueños que por el sólo hecho de soñar no se cumplieron. Eso me ha hecho escéptica sobre que me depara el futuro, o si, tan sólo el intento de pensar en él merezca la pena. Estoy convencida que llega un momento en la vida que sólo importa vivirla día a día, asumiendo sus sobresaltos, lamiendo sus heridas, gozando sus dichas... Es lo que intento, ni miro para atrás, ni asomo la cabeza hacía adelante, y aún así siento que probablemente no esté haciendo lo adecuado, si no, no tendría sentido sentirme así.


No es que me sienta triste, ni mucho menos, no es mi caracter, al contrario, tengo un espíritu alegre y optimista, no obstante.....


Es a veces, en días que, por alguna extraña razón estoy "baja de defensas", días que me siento más vulnerable y que pillaría al primero que pasara para soltarle toda la comida de tarro que me provoca estos momentos, solo por sacarlos de mi.


No hay nada en concreto son solo sensaciones, que me hacen meditar sobre lo que estoy haciendo con mi vida, en que voy a emplear lo que aún tengo por vivir.

Mucho me temo que estoy en el umbral de una crisis: la de los cuarenta y tanto años.. ¡¡vete a saber!!, cosas más raras se han visto. Lo más curioso es que no tengo de que quejarme, tengo a mis hijos bien criados, descubriendo por si mismos la vida, empezando a moldearla a su antojo, mientras los observo en la sombra por si me necesitan. Tengo un buen trabajo, tengo gente que me aprecia, algún que otro amante esporádico y salud. Realmente no me puedo quejar y por supuesto no lo hago, pero eso no quiere decir, que tenga momentos donde me pregunte cosas, que lamentablemente no van a ser respondidas, llegando a la conclusión obvia que mejor sigo viviendo mis días y que estos me vaya guiando sobre la marcha


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