lunes, 30 de septiembre de 2013

SABRÉ QUE ERES TÚ…

El día que te vea sabré que eres tú, no sé cuándo, ni en qué hora te veré, pero sabré sin lugar a dudas que eres tú. No conozco tu aspecto, ni conozco tu nombre, no sé cómo  es el color de tu olor, ni la luz de tu sonrisa. Ignoro el tacto de tu piel, el sabor de tus labios, no obstante, sabré que eres tú en el instante exacto, en el minuto preciso que te pongas en mi camino, en que te asomes a mi vida, sabré, sin lugar a dudas ni vacilaciones, que eres tú aquel por el que fui hecha, por el que la vida me dio vida, por el que mi corazón vibra, por el que mi vientre se agita llenándome de deseos.

El día que me veas, sabrás que soy yo, no sabes ni cuándo, ni en qué hora me verás, pero sabrás, sin lugar a dudas, que soy yo y sabrás, como sé yo, que naciste para mi, que tu destino siempre fue encontrarme, que tu camino siempre te llevó a hasta mi. Sentirás, el día que me veas, que soy tu perfecto complemento, la carencia que buscabas colmar, el impar que te hace par, la incógnita de tu ecuación. No dudarás, tendrás la absoluta claridad que soy yo aún sin saber mi nombre, ni conocer el calor de mis besos, ni la suavidad de mis caricias. Y me verás asomándome a tu vida y sabrás, sin ningún atisbo de reservas, que soy yo el motivo por el que la vida te dio vida, por la que el corazón te vibra y tu pecho se agita llenándote de deseos.


El día que nos veamos, sabremos que somos el uno para el otro, no sabemos ni cuándo, ni en qué hora nos veremos, pero sabremos, sin lugar a dudas, que somos la fusión perfecta, las mitades complementarias, el uno para el otro, la brisa y el mar, el sol y la tierra.  No nos conocemos, nunca nos hemos visto, sin embargo, el día que nos veamos todo se parará a nuestro alrededor y sabremos sin más que siempre nos conocimos.

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