lunes, 7 de octubre de 2013

Tengo sueños…ilusiones, esperanzas…  



Tengo fuerzas para luchar, conseguir mis metas, no cejo en el empeño, de creer que todo puede llegar a ser posible, que tan sólo es cuestión de no parar, no estancarse en la mediocridad, en la resignación…

Querer es poder, el poder de obtener los resultados del esfuerzo, del ahínco con el que se siembran los sueños. Sueños que, a veces, se ven lejanos, inaccesibles, utópicos, sueños que te obligan a no desfallecer, a no caer en la impotencia, en la desesperación por no lograrlos al instante, pero es que los sueños son así, costosos, volátiles. Son como humo que se escapa entre nuestros dedos, ni apretando los puños quedan atrapados y sin embargo, sólo con la voluntad, el sacrificio podemos llegar a sujetarlos y vestirnos con ellos.

Mis sueños no son grandes sueños, son solo sueños pequeños, pero que, sin lugar a dudas, me harán grande, no por los sueños en sí, sino por haber sido capaz de conseguirlos. Nada engrandece más al ser humano que la realización de sus sueños. Nada hace más humano que el soñar…

Tengo sueños, sueños pequeños, pero sueños que se, bajo todo pronóstico, bajo cualquier recelo, bajo cualquier incertidumbre, que voy a alcanzar…


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