jueves, 13 de febrero de 2014

SOY TAN SÓLO UNA MUJER


Soy tan sólo una mujer…

No, no me idealices, no veas en mi alguien a quien adorar. No me mires con ese brillo en tus pupilas, no me adores. No contengas el aliento al verme pasar, ni permitas que tu corazón palpite con fuerza porque…

Soy tan sólo una mujer…

No, no me contemples como una divinidad, ni siquiera como la musa de tus sueños. Detén el torrente sanguíneo, que cruza veloz en tus venas cuando sientes mi presencia. Frena esos mil y un impulsos de amor loco que te embarga y no olvides que…

Soy tan sólo una mujer…

Mendiga de amores, huérfana de besos,  rica en defectos, pobre en virtudes. Soy tan sólo una sombra de una fugaz visión pasajera, de una ayer nostálgico, de un futuro incierto. Mujer de presente,  vacía de esperanzas. Nada que ofrecer, nada que dar y es que…

Soy tan sólo una mujer…

Por eso y por tantas cosas no me sientas afortunada, no siembres mis pasos con flores, ni me esperes saciado de ilusiones, no me busques, no me encuentres. No, no me imagines más de lo que soy, ni desees más de lo que puedo dar porque…

Soy tan sólo una mujer…

Y si después de lo que te he dicho, aún me quieres amar, llámame por mi nombre, o búscame en el banco de un parque, o quizás,  a la sombra de una marquesina esperando un autobús a cualquier lugar, pero sobre todo, si insistes, no esperes encontrar a nadie distinto de lo que soy, porque no dejo de advertirte que soy tan sólo…

 … simplemente, una mujer…

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